Poder componer una melodía y con ella representar un paisaje o una situación, no es algo sencillo, aún para un genio. Sin embargo, esto lo consiguió Claude Debussy, uno de los talentos más grandes de la historia de la música. Debussy vivió en la Francia de fines del siglo XIX, rodeado por un espléndido florecer de las artes en una ciudad como París, que, por entonces, era la capital del mundo. Admirador de los clásicos y, en particular de la obra del alemán Richard Wagner, Claude Debussy intentó remozar la música con acordes y tonalidades que provocasen nuevas impresiones en los oyentes. Así, siguiendo los pasos en música que muchos pintores llamados impresionistas habían dado en las artes plásticas, Debussy se dedicó a componer obras que, al escucharlas, pudiesen abrir el caudal sensorial de los receptores de una manera novedosa y trastocadora. Obras como "La Mar" o "Las Nubes" son un claro ejemplo de su intención. El legado de Debussy no fue recibido con beneplácito de inmediato, pero los reconocimientos tampoco se demoraron demasiado. Claude Debussy, también rodeado de algunos escandaletes sexuales, fue un típico artista de la "Belle Epoque" europea que ayudó a sentar las bases para una nueva comprensión de la realidad a partir del arte.
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