Hans Christian Andersen es uno de los más conocidos autores de obras literarias infantiles. Su nacimiento tuvo lugar en Dinamarca, en medio de una situación económica muy apremiante. Su padre, un humilde zapatero, y su madre, ama de casa y lavandera, vivían en una precaria vivienda. A estos males, se le sumó la muerte del padre y el alcoholismo de la madre. Ante semejante cuadro, Hans Christian Andersen debió trabajar en lo que pudo encontrar a muy corta edad. Totalmente acomplejado por su aspecto físico (se trataba de un hombre alto, desgarbado, de prominente nariz y torpes movimientos) Andersen probó suerte como actor, pero solo obtuvo rechazos. Más tarde se dedicó a escribir cuentos para niños, pero el resultado fue el mismo. Así, entre desventuras laborales y penas acumuladas por la imposibilidad de obtener una mujer que lo acompañase, el genial cuentista pasó los días de su vida hasta llegar a viejo. Recién en esta etapa de su existencia, pudo presenciar cómo algunas de sus obras alcanzaban fama y, lentamente, lo iban convirtiendo en todo un referente de la literatura infantil.
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