Según cuenta la leyenda, el mismo día del casamiento del enamorado Orfeo, su prometida Eurídice muere víctima de la picadura de una serpiente. Desesperado, Orfeo llora desconsoladamente la muerte de su amada y decide, entonces, aventurarse en su rescate. El camino no es nada fácil: debe descender al reino tenebroso y allí encantar con su música a las deidades infernales. Supera la difícil prueba y llega al paraíso de los Campos Elíseos a buscar a su mujer. El más poderoso de los dioses, Zeus, impone como condición para admitir la salida de Eurídice, que Orfeo no la mire hasta encontrarse fuera del reino de la muerte. La exigencia del Dios pone en jaque al amante, que sucumbe ante la prueba y el destino se cumple inexorablemente con la muerte de Eurídice. Alcanzarla en la muerte es la única esperanza de Orfeo, todo el sentido de su existencia se ha ido con su amada, un puñal en el pecho es el único alivio a su dolor. La tragedia romántica culmina cuando la divinidad, conmovida, una vez más, por el amor puro e imperecedero, regresa a Eurídice la vida. Esta historia dramática, inequívoco antecedente de la que protagonizaron Romeo y Julieta varios siglos después, forma parte del conjunto de obras que consagran el triunfo del amor sobre la muerte, fuente de inspiración de gran cantidad de artistas, escritores y compositores. |