Guerras y conflictos entre distintos pueblos o razas, son cosa común en la historia de los hombres. Las recientes tragedias bélicas de Yugoslavia, Albania y Chechenia, pueden servir como testimonios inmediatos. Probablemente, esta puja de poderes políticos, regionales, religiosos, económicos, raciales y, a la postre, militares, tenga como más antiguos protagonistas a los hebreos y a los palestinos. Estos pueblos vienen peleando hace miles de años, y aún no se vislumbra un horizonte de paz en aquellas áridas regiones del cercano oriente. Puede afirmarse que, según datos históricos, los filisteos llegaron a Palestina hace unos 1500 años antes de Cristo. Por aquellos tiempos, la tierra de Palestina no era como la que conocemos hoy, sino que se caracterizaba por su fertilidad. Por ello, los recién llegados se radicaron allí definitivamente. Lo que no tenían en cuenta los filisteos, era que unos 100 años después de su desembarco, efectuarían su arribo los hebreos. Este aguerrido pueblo semita, conquistó la mencionada región, atravesada por el río Jordán, y sojuzgó a los anteriores pobladores. Desde entonces, cada tribu reclama sus derechos sobre la zona y, aunque ya no es la fertilidad el punto más importante de la discusión, nuevos factores políticos y económicos, se sumaron a los anteriores, constituidos por las diferencias raciales y religiosas, para dar nuevos impulsos a este conflicto que aún no encuentra solución. Basta agregar que los hebreos, recién en la pasada década del 40, lograron ocupar oficialmente un territorio propio en esa región, esto es, el establecimiento del Estado de Israel. En tanto, los palestinos todavía no tienen un lugar que le pertenezca para radicarse. Por ello, desde la OLP (Organización para la Liberación de Palestina), luchan para conseguirlo. |