A los estadios deportivos célebres suele llamárselos "catedrales". En tal sentido, la "Catedral del Fútbol" es el estadio inglés de Wembley. El mismo fue fundado un 28 de abril de 1923, siendo, por entonces, el de mayor capacidad en el planeta. Pronto se convirtió en un terreno sagrado para los fanáticos ingleses, mito que creció con el paso de los años y gracias a los múltiples resultados favorables que los seleccionados ingleses obtuvieron allí. Como ellos habían inventado el fútbol, se consideraban abiertamente superiores al resto de los países, lo que los llevó a mantener esta idea aún sin disputar los primeros campeonatos mundiales. El mito de la superioridad inglesa cayó estrepitosamente en dos circunstancias. Primero, por su fallida participación en el Mundial de 1950, jugado en Brasil, donde la selección inglesa no solo no pudo figurar entre los puestos de vanguardia sino que debió soportar la humillación de perder frente a los EEUU por 1 a 0. Pocos años más tarde, en 1953, un formidable seleccionado húngaro visitó las islas británicas y le propinó un espectacular 6 a 3, en el mismísimo Wembley. La revancha se jugó un año después, pero en terreno húngaro, donde los locales ratificaron su superioridad ganando por 7 a 1. Los ingleses ya eran los mejores ni en Wembley eran invencibles. |