Hablar de volcanes, generalmente, equivale a hablar de desastres naturales. Esto es porque, desde antes de la aparición del hombre sobre la Tierra, las erupciones provenientes del magma que se encuentra en el centro de nuestro planeta, han aniquilado todo lo que han encontrado en su paso. Siendo los seres humanos ya testigos oculares de estas catástrofes, apareció una larga lista de explicaciones a cerca de estos incomprensibles fenómenos de la naturaleza. Así fue -cuándo no-, que llegados los tiempos de la civilización griega, la mitología se encargó de adjudicar a Vulcano, dios de los infiernos, todas las erupciones de este tipo. Cuando el dios se enfurecía, descargaba su ira sobre los hombres, arrojándoles ceniza y fuego desde las entrañas de la Tierra. Por supuesto, además de darle una explicación al fenómeno, los griegos se encargaron de bautizar a estas montañas siniestras con el nombre de su dios, Vulcano, por eso, se llaman, aún miles de años después, volcanes. |