Una de los tesoros arqueológicos más importantes del territorio nacional, lo constituye, sin duda alguna, la famosa Cueva de las Manos. Este lugar se encuentra en la provincia de Santa Cruz, en un costado del Río Pinturas. Se considera al sacerdote italiano Alberto María de Agostini como su descubridor, gracias a una exploración llevada a cabo en esa región en el año 1941. Estudios posteriores realizados en la cueva de las Manos, han permitido establecer que hubo tres grupos diferentes de seres humanos que realizaron pinturas en la cueva, en distintas épocas. Las más antiguas datan de unos 7.500 años antes de Cristo y consisten en escenas de caza de guanacos. Más recientes son otras que, en el interior de la cueva, muestran otros cazadores armados con arco y flecha. También pueden verse allí, siluetas y huellas de diferentes animales. Finalmente, se encuentran las famosas manos, que dan el nombre al lugar. Sobre las paredes de piedra pueden observarse gran cantidad de impresiones de palma humana, estampadas allí en diversos colores, como rojo, verde, amarillo, negro y blanco. Se supone que algún motivo ritual tiene que ver con estas manos, pero no es seguro. Más allá del misterio, este testimonio milenario representa uno de los pocos de tanta antigüedad que pueden admirarse en la Argentina. |