Cuando la Argentina pudo independizarse de los españoles, allá por 1810, la tarea de reorganización social no fue nada sencilla. El dinero y todo tipo de recursos materiales escaseaban de manera considerable. En este contexto, al gobierno de Buenos Aires se le ocurrió canalizar la gran adhesión popular a los juegos hacia beneficios generales. Los españoles habían dejado una marcada herencia lúdica, por ello, los habitantes de aquella época, se daban sita en las pulperías para matar sus penas y el tiempo libre entre tragos, naipes, dados y loterías. Esta combinatoira nunca terminaba bien, pues si se bebe alcohol mientras se juega por plata, el saldo, con seguridad, será una escena de violencia. Las autoridades estaban cansadas de esta situación y por eso, en 1812, se establece la Lotería Nacional. Esta iniciativa no terminó con el juego en los bares, pero, al menos, encarriló algunos pesos hacia las pobres arcas del estado. Recién en el año 1893 se creó la Lotería de Beneficencia Nacional, con el objetivo de recaudar fondos para ayudar a los sectores más carenciados. En el primer sorteo realizado aquel año, el número de la suerte fue el 7005. |