Las duras condiciones climáticas que afectan al oeste de la República Argentina, no han evitado que una provincia como Mendoza haya prosperado a lo largo del tiempo. Con el eslogan "Tierra del sol y del buen vino", Mendoza recibe a quien quiera visitarla. Su producción vitivinícola es su emblema principal. Fueron los españoles quienes introdujeron la vid hace algunas centurias. Luego, a fines del siglo XIX, diversas camadas de inmigrantes europeos, asentados en tierra cuyana, perfeccionaron la producción, logrando vinos de alta calidad internacional. Desde 1913, al terminar la cosecha de uvas, se acostumbra celebrar con una fiesta, que contempla la elección de una reina de la Vendimia. Dichos festejos se fueron modificando y a partir de 1913, se hicieron sistemáticos. Desde 1936, la fiesta de la Vendimia adoptó el formato aproximado al que hoy se conoce, que incluye la "Vía Blanca de las Reinas", que consiste en un desfile con carruajes de todas las reinas candidatas un viernes por la noche. Al mediodía del sábado siguiente, tiene lugar el "Carrusel", cuando se repite el desfile con otros atractivos. Esa misma noche tiene lugar un gran espectáculo artístico, en un anfiteatro ubicado al pie del Cerro de la Gloria. El momento culminante es la elección de la reina de la Vendimia. Estos festejos han perdido su objeto original, pues los que realmente trabajan en las tareas vinculadas a la cosecha y a la elaboración del vino quedan totalmente marginados del los festejos. En los comienzos, la reina era una de las tantas cosechadoras, mientras que en la actualidad, la misma surge de diferentes concursos regionales entre candidatas voluntarias. Se trata de un festival que tiene más importancia fuera que dentro de la provincia, por ello es muy explotado turísticamente. Luego de varias décadas de constituir un espectáculo folklórico hueco, en los últimos años se ha tratado de dotar con algo de contenido a la fiesta de cierre, aunque mientras esto ocurre, la cerveza, el jugo, el agua mineral y la gaseosa, están tratando de que el vino festeje... sus funerales. |