Según algunos historiadores, el whisky tiene su origen en la cerveza egipcia que algunos europeos llevaron a Gran Bretaña durante la Edad Media. En distintos intentos por imitar aquella bebida, escoceses e irlandeses comenzaron a producir un licor también hecho en base a cebada fermentada. Las altas tierras escocesas, con el correr del tiempo, se convirtieron en las más recomendadas para la elaboración del whisky, pues, además de la cebada que en ellas crecía, el agua de sus arroyos y el carbón de turba con el que se secaban los granos del cereal, le proporcionaban a la bebida un sabor inigualable. Por eso, decir scotch es hoy un sinónimo de whisky. |