En los últimos tiempos, es muy común escuchar a algún padre decir que no sabe si, para el futuro de su hijo, es preferible una buena carrera educativa o una pronta iniciación en la actividad política. Esta duda visceral que se plantea en el seno de nuestra sociedad, trasluce claramente cómo se encuentran perfiladas la educación y la política en el presente argentino, sobre todo, en lo que a remuneración se refiere. Esta duda o temor no es nueva, ni mucho menos, ya que en las antiguas Grecia y Roma, aquellos que no querían acceder o no aspiraban a un cargo público, eran denominados "idiotas". Con el paso del tiempo, el término idiota pasó a definir a cualquier persona con problemas mentales, mientras que aquellos que deciden no participar de la actividad política, bien podrían recibir hoy, el calificativo de honestos. |