Uno de los libros que más ediciones ha tenido en el mundo, después de la Biblia, es la obra de Daniel Defoe "Las aventuras de Robinson Crusoe", publicado en 1719. Su autor, ya contaba con 60 años y una larga y borrascosa historia personal, cuando escribe este sensacional éxito literario. A lo largo de su vida se había visto envuelto en complicadas situaciones políticas, debido a su doble juego de apoyo a grupos contrarios alternativamente. Sus actividades mercenarias inescrupulosas y sus deudas lo habían depositado en la cárcel en más de una oportunidad. Se encuentra, justamente atravesando una crisis económica familiar, cuando comienza la redacción de la obra. Por aquél momento todo Londres estaba escandalizado con la historia de un náufrago llamado Selkirk, que había pasado cuatro años en una isla desierta y había sido rescatado por un capitán que narró su historia. Defoe, ni lerdo ni perezoso, intuyó el interés que podría despertar una historia semejante y se presentó con un bosquejo ante el editor Taylor, quien le encargó un volumen de 350 páginas. En cuanto salió el libro a la venta se convirtió en un éxito inmediato. Para hacer creer al público que la historia narrada era auténtica , estaba escrito en primera persona y no figuraba el nombre del autor en la portada. Defoe convirtió la anécdota real en la historia de Robinson Crusoe. Este nombre lo tomó el autor de un antiguo compañero de escuela y la personalidad del protagonista, aunque ingenua y racista, logra atrapar al lector por el estilo directo de la narración y el toque realista que la transforma en una suerte de crónica periodística. |