En un recuento de aquellos lugares que caracterizaron la "noche porteña", no puede faltar el boliche llamado "lo de Hansen". Se trató de un lugar de reunión obligada para aquellos amantes del tango y de las farras que procedían de círculos aristocráticos. Dicho local estaba ubicado en el Parque Tres de Febrero, cerca de donde hoy se encuentra el Planetario. Cuando aquel espacio verde quedó terminado, allá por 1892, el gobierno de Buenos Aires invitó a disponer allí distintos negocios. Así fue que un alemán, llamado Juan Hansen, adquirió un predio que incluia una vieja casona colonial, para disponer en él un restaurante con espectáculos musicales. El boliche permanecía abierto día y noche, animado por orquestas compuestas por guitarra, flauta y violín y constantemente frecuentado por gente de dinero y por mujeres de mala reputación que, en más de una ocasión, se convertían en motivo de tragedia. Para muchos historiadores, "lo de Hansen" fue el epicentro de la movida porteña hasta que en 1912 el edificio fue demolido, arrastrando, tras de sí, gran parte de la leyenda que rodea a los orígenes del tango. |