En los años 20 del siglo XIX, las calles de Londres se encontraban llenas de ladrones y malvivientes. Las tabernas, por las noches, eran escenario de permanentes reyertas y homicidios. Ante este marco de convulsión y violencia generalizada, producto de la desocupación y el malestar social que arrastraba la revolución industrial, a un tal sir Robert Peel se le ocurrió crear una policía metropolitana, que hiciera frente a tanto delito. Así nació la famosa Scotland Yard. Esta institución comenzó su tarea en 1829, contando con mil efectivos, vestidos de azul y armados con una cachiporra. El nombre lo tomó del edifico que fue su primera sede, un viejo y espacioso palacio en el que los reyes de Escocia se alojaban cuando visitaban Londres en tiempos anteriores. Años más tarde, en 1842, y para investigar un atentado sufrido por los reyes de Inglaterra, se creó el Departamento de Investigación Criminal, que le daría a Scotland Yard su fama internacional definitiva. |