¡Que te parta un rayo! Es una expresión cotidiana cargada de ira. Rara vez se concreta en la realidad que alguien pierda la vida por esta causa. Hay que decir rara vez y no nunca, porque incursionaríamos en un grave error. Más de una vez sucedió que una o varias personas fallecieran a causa de una rayo, que producen una muerte fulminante. El caso más curioso y más trágico, de esta naturaleza, tuvo lugar el 23 de diciembre de 1975, cuando un solo rayo aniquiló a 21 personas. Las mismas se encontraban en una cabaña, situada en una diminuta localidad de Zimbabwe, pequeño país del continente africano, cuando una tormenta eléctrica, de apariencia convencional, se transformó en muerte instantánea para aquellos desprevenidos campesinos. |