Decía una frase, allá, por los años 70, publicitando una marca de cigarrillos exclusivos para mujeres. Aquel comentario aludía al prolongado derrotero que tuvo que realizar la mujer, en su particular historia, para alcanzar la independencia en diversos campos de la actividad social. Si bien es cierto que, en algunas civilizaciones, en algunos puntuales fragmentos históricos, el sexo femenino gozó de enormes privilegios, la regla general nunca fue esa. Por eso, cuando en 1869, en el territorio de Wyoming, perteneciente a los Estados Unidos, las mujeres pudieron participar de una elección libre de autoridades, se estaba dando un paso demorado pero trascendente en ese largo camino de las muchachas. Para que las mujeres pudiesen votar a nivel nacional, hubo que esperar algunos años más. Esto ocurrió, por primera vez, en Nueva Zelandia, en el año 1893. El camino transitado, realmente, ha sido largo, pero la meta de las mujeres aún no parece muy cercana. |